martes, 30 de marzo de 2010


HUGO MUJICA


Nació en Buenos Aires en 1942. Estudió Bellas Artes, Filosofía, Antropología Filosófica y Teología. Esta gama de estudios se refleja en la variación de su obra que abarca tanto la filosofía, como la antropología, la narrativa como la mística y sobre todo la poesía.

UN POEMA DE HUGO MUJICA

ORILLAS

Afuera ladra un perro

a una sombra, a su eco
o a la luna
para hacer menos cruel la distancia.

Siempre es para huir que cerramos
una puerta,
es desierto la desnudez que no es promesa

la lejanía
de estar cerca sin tocarse
como bordes de la misma herida.

Adentro no cabe adentro,

no son mis ojos
los que pueden mirarme a los ojos,
son siempre los labios de otro
los que me anuncian mi nombre.


La parte de este poema que más llamo mi atención es la frase que dice “siempre es para huir que cerramos una puerta”, puesto que considero que ésta frase describe una parte de la realidad de todos los seres humanos. La interpreto como la huida de los problemas, cuando no encontramos una solución, ni la forma de salir adelante y de seguir, lo único que hacemos es huir, cerrar las puertas y dar la espalda, con una indiferencia inconcebible.
Seguramente esta frase aplica para los cobardes, incapaces de asumir una situación y darle la mejor solución o por lo menos intentarlo.

IMAGINISMO

Movimiento literario angloamericano. Surguió como reacción al formalismo, en 1910-17, su fundador fue Ezra Pound, nacido en Halley (Idaho) en 1885 y muerto en Venecia en 1972. Los fundamentos de la escuela imaginista fueron enunciados en 1914 por Pound, en Des Imagistes, An Anthology. El imaginismo basa su argumentación en la idea de la imagen como impresión directa de los sentidos, mediante el color y el ritmo sobre todo elemento formal y en total oposición a la tendencia futurista. Fue secundado por Amy Lowell, T. S. Eliot, Huxley y D. H. Lawrence, entre otros. http://www.enciclonet.com/documento/imaginismo/


http://mural.uv.es/pauruizy/images/Ezra%20Pound.jpg


viernes, 5 de febrero de 2010

Fruta prohibida, que has despertado desde que el tiempo no era tiempo las más profundas sensaciones. Pensar que por poder sentir tu perfume, por saborear tu dulce néctar y acariciar tu delicada textura, fuimos arrojados del edén, despojados de la primavera eterna, ¿acaso no hubo advertencias, acaso un hubo señales, acaso no se nos dijo que era prohibida?



Si, pero ese manzano era tan resplandeciente, tan luminoso, atrayente y sobretodo tan tan, pero tan prohibido que no importo perderlo todo, no importo el destierro con tal de probar por solo un momento su maravilloso fruto.



¿Cuántas desventuras nos trajo?, pero valió la pena toda la perdida, conocer la vergüenza, y labrar la tierra para poder alimentarnos, cualquier sacrificio era soportable a cambio de conocer su exquisito y elegante sabor, que abandona en cada uno de los sentidos un sentimiento potente e increíble de satisfacción.