viernes, 5 de febrero de 2010

Fruta prohibida, que has despertado desde que el tiempo no era tiempo las más profundas sensaciones. Pensar que por poder sentir tu perfume, por saborear tu dulce néctar y acariciar tu delicada textura, fuimos arrojados del edén, despojados de la primavera eterna, ¿acaso no hubo advertencias, acaso un hubo señales, acaso no se nos dijo que era prohibida?



Si, pero ese manzano era tan resplandeciente, tan luminoso, atrayente y sobretodo tan tan, pero tan prohibido que no importo perderlo todo, no importo el destierro con tal de probar por solo un momento su maravilloso fruto.



¿Cuántas desventuras nos trajo?, pero valió la pena toda la perdida, conocer la vergüenza, y labrar la tierra para poder alimentarnos, cualquier sacrificio era soportable a cambio de conocer su exquisito y elegante sabor, que abandona en cada uno de los sentidos un sentimiento potente e increíble de satisfacción.